diumenge, 19 de maig del 2013


-Una sudadera y el. Extraño no? Comparar una maldita sudadera, con alguien como él.
+Raro sí. Es más, creo que te equivocas. No compares el valor de algo material, con algo humano, algo de valor..
-Ya, suena raro, pero se puede. Veras, al final, entenderás el porqué de esta comparación. Te explico. Vi la sudadera allí en el escaparate y me enamoro, me enamoro como el cuándo lo vi por primera vez junto a sus amigos. 
+Joder, casualidad no? 
-Si bueno, sigo. Cuando quise ir a por la sudadera, e ir a por el también, ya había pasado esa maldita temporada.
+Entonces, ya no lo viste nunca más, ya lo habías perdido?
- Así fue, pasó un tiempo, que ni él ni la sudadera estaban en mi mente, pero un día, paseando tiempo después, pase por aquel mismo escaparate, y vi de nuevo la sudadera.
+ Entonces tuviste que encontrártelo a el también no? Por lo que explicas, claro.
- Si, así fue, y lo cogí con tanta fuerza que jamás pensé en soltarlo.
+ Y la sudadera?
- La sudadera? También. Pero la temporada paso, y acabo metida en mi armario, llego el verano.
+ Bueno, la recuperaras el año que viene no? Pero, y él?
-El? Se fue, pero no lo abandone yo, me abandono el,  se fue con otra.
+Entonces, entiendo, lo comparaste con una sudadera, porque los dos desaparecen igual de rápido no?
- Si, pasan, desaparecen. Pero todo regresa, todo vuelve.
+ Aja, entiendo. Entonces algo te dice, que volverán. La sudadera par invierno, y el cuándo vea que te necesita, o me equivoco?
- Exacto, lo entendiste. Cuando llegue el invierno y yo no tenga que ponerme, cogeré la sudadera, pero cuando el vea, que aquella con la que se fue, no le de lo que yo, regresara de nuevo, me necesitara, como yo a la sudadera. Irónico eh, pero realista.

Rosanna Ramos.

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