-Una sudadera y el. Extraño no? Comparar una maldita
sudadera, con alguien como él.
+Raro
sí. Es más, creo que te equivocas. No compares el valor de algo material, con
algo humano, algo de valor..
-Ya,
suena raro, pero se puede. Veras, al final, entenderás el porqué de esta comparación.
Te explico. Vi la sudadera allí en el escaparate y me enamoro, me enamoro como
el cuándo lo vi por primera vez junto a sus amigos.
+Joder,
casualidad no?
-Si
bueno, sigo. Cuando quise ir a por la sudadera, e ir a por el también, ya había
pasado esa maldita temporada.
+Entonces, ya
no lo viste nunca más, ya lo habías perdido?
- Así
fue, pasó un tiempo, que ni él ni la sudadera estaban en mi mente, pero un día,
paseando tiempo después, pase por aquel mismo escaparate, y vi de nuevo la
sudadera.
+
Entonces tuviste que encontrártelo a el también no? Por lo que explicas, claro.
- Si,
así fue, y lo cogí con tanta fuerza que jamás pensé en soltarlo.
+ Y
la sudadera?
- La
sudadera? También. Pero la temporada paso, y acabo metida en mi armario, llego
el verano.
+ Bueno,
la recuperaras el año que viene no? Pero, y él?
-El?
Se fue, pero no lo abandone yo, me abandono el, se fue con otra.
+Entonces,
entiendo, lo comparaste con una sudadera, porque los dos desaparecen igual de rápido
no?
- Si,
pasan, desaparecen. Pero todo regresa, todo vuelve.
+
Aja, entiendo. Entonces algo te dice, que volverán. La sudadera par invierno, y
el cuándo vea que te necesita, o me equivoco?
-
Exacto, lo entendiste. Cuando llegue el invierno y yo no tenga que ponerme, cogeré
la sudadera, pero cuando el vea, que aquella con la que se fue, no le de lo que
yo, regresara de nuevo, me necesitara, como yo a la sudadera. Irónico eh, pero
realista.
Rosanna Ramos.
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