Con la música a tope y con los ojos rojos e hinchados de
haber llorado. Con dolor de cabeza y con ganas de dormir. Te vas directa hacia
tu cuarto y te estiras en la cama. Sigues con la música y cierras los ojos. ¿Qué
es lo primero que se te viene a la cabeza? Él. Su maldita sonrisa, su maldita
forma de tratarte, y esos “te quiero” que te decía al oído. Como no, él. Si, vuelve
a estar ahí una vez más, en tu mente. E intentas no recordar, pero aun peor,
justo ahí, en ese momento, viene a tu imaginación, la vida perfecta a su lado,
y lo deseas. Y si, ahí en tu mente, lo tienes. Pero nada, la canción se cambia,
abres los ojos, piensas, y bueno, la
realidad vuelve. Es fácil, te das cuenta de que nada ha cambiado, de que nada
cambiara. Que sigues ahí en tu puta cama
con las lágrimas en los ojos, con la música a tope, y lo peor, sin él.
Rosanna Ramos
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