Sales de casa y tan solo piensas en verle. Te lo topas, y immediatamente te viene la necesidad de ir corriendo a abrazarle, de cojerle por el cuello y darle un beso, un beso de esos que demuestran todo lo callado. Pero no, lo único que haces, o mejor dicho, lo unico que puedes hacer, es girarle la cara, como si no lo conocieras, como a un desconocido cualquiera. Y duele, precisamente, no poco, por que jode darte cuenta que los putos caminos que un día se juntaron, se separan, para no juntarse nunca mas.
diumenge, 26 de maig del 2013
dilluns, 20 de maig del 2013
Con la música a tope y con los ojos rojos e hinchados de
haber llorado. Con dolor de cabeza y con ganas de dormir. Te vas directa hacia
tu cuarto y te estiras en la cama. Sigues con la música y cierras los ojos. ¿Qué
es lo primero que se te viene a la cabeza? Él. Su maldita sonrisa, su maldita
forma de tratarte, y esos “te quiero” que te decía al oído. Como no, él. Si, vuelve
a estar ahí una vez más, en tu mente. E intentas no recordar, pero aun peor,
justo ahí, en ese momento, viene a tu imaginación, la vida perfecta a su lado,
y lo deseas. Y si, ahí en tu mente, lo tienes. Pero nada, la canción se cambia,
abres los ojos, piensas, y bueno, la
realidad vuelve. Es fácil, te das cuenta de que nada ha cambiado, de que nada
cambiara. Que sigues ahí en tu puta cama
con las lágrimas en los ojos, con la música a tope, y lo peor, sin él.
Rosanna Ramos
diumenge, 19 de maig del 2013
-Una sudadera y el. Extraño no? Comparar una maldita
sudadera, con alguien como él.
+Raro
sí. Es más, creo que te equivocas. No compares el valor de algo material, con
algo humano, algo de valor..
-Ya,
suena raro, pero se puede. Veras, al final, entenderás el porqué de esta comparación.
Te explico. Vi la sudadera allí en el escaparate y me enamoro, me enamoro como
el cuándo lo vi por primera vez junto a sus amigos.
+Joder,
casualidad no?
-Si
bueno, sigo. Cuando quise ir a por la sudadera, e ir a por el también, ya había
pasado esa maldita temporada.
+Entonces, ya
no lo viste nunca más, ya lo habías perdido?
- Así
fue, pasó un tiempo, que ni él ni la sudadera estaban en mi mente, pero un día,
paseando tiempo después, pase por aquel mismo escaparate, y vi de nuevo la
sudadera.
+
Entonces tuviste que encontrártelo a el también no? Por lo que explicas, claro.
- Si,
así fue, y lo cogí con tanta fuerza que jamás pensé en soltarlo.
+ Y
la sudadera?
- La
sudadera? También. Pero la temporada paso, y acabo metida en mi armario, llego
el verano.
+ Bueno,
la recuperaras el año que viene no? Pero, y él?
-El?
Se fue, pero no lo abandone yo, me abandono el, se fue con otra.
+Entonces,
entiendo, lo comparaste con una sudadera, porque los dos desaparecen igual de rápido
no?
- Si,
pasan, desaparecen. Pero todo regresa, todo vuelve.
+
Aja, entiendo. Entonces algo te dice, que volverán. La sudadera par invierno, y
el cuándo vea que te necesita, o me equivoco?
-
Exacto, lo entendiste. Cuando llegue el invierno y yo no tenga que ponerme, cogeré
la sudadera, pero cuando el vea, que aquella con la que se fue, no le de lo que
yo, regresara de nuevo, me necesitara, como yo a la sudadera. Irónico eh, pero
realista.
Rosanna Ramos.
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