dimecres, 3 de juliol del 2013

Ganaste, lo acepto.



Tía, nunca le importaste de la manera que te importo él. Es más, nunca te vio como algo más. Desde que te conoció, él ya supo lo que quería de ti. Tu solo ibas a ser un pasatiempo más en su vida. O aun peor, una más de su larga lista. Y tío, no te diste cuenta joder, ese fue tu error. Es que se veía venir que él ya iba con la baraja de cartas bien echada, te tenía controlada. Sabía cómo hundirte antes de que le hundieras tú. Tía, fuiste tonta por caer en su trampa. Te enamoraste de tal manera que te cejaste hasta verlo todo desde otra realidad. No eras capaz de entender que lo que te decía a ti, se lo estaba diciendo a muchísimas más. Que te estaba tratando igual de bien que a otras. Es mas, estabas tan enamorada, hasta tal punto, que, él iba jugando contigo solo cuando le apetecía, como si tú fueras ese juego que de repente, te viene a la mente, y te apetece jugar, ¿Sabes? Eras su maldito entretenimiento, y tía, no supiste darte cuenta, joder. Le diste todo sin recibir nada a cambio. Y lo peor de todo, fue darte cuenta que ese juego le había aburrido y lo había abandonado. Es más, nunca le dio importancia. Y si, suena fácil leerlo, o escribirlo, como quieras decirlo, pero aquí lo difícil es saber que tú, eres ese maldito juego olvidado.





Rosanna Ramos


Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada